Probando: Rekorderlig Cider

Hace muy poco tiempo, a través de una página de Facebook, me enteré de que había llegado la sidra Rekorderlig a Chile. Estaban posicionando la marca con un concurso en el que había que comentar por qué te gustaba la sidra Rekorderlig.  Mi comentario fue este: “Amo la Rekorderlig porque era mi primera opción en los carretes que nos pegábamos en Inglaterra hace algunos años. Cada vez que he viajado la he buscado, la última vez que tomé fue el año pasado en USA (me compré un pack para mí sola!)… y cuando vi que habían llegado a Chile pegué un pequeño gritito de emoción.

A los días me enviaron un mensaje para contarme que me enviarían regalos de la marca. Yo esperaba algo pequeño, pero llegaron dos botellas de 500 ml. de las variedades Strawberry-Lime y Passionfruit.  Estaba tan feliz con el regalo que las dejé en el refrigerador y esperé el momento indicado para abrirlas, momento que llegó esta calurosa tarde de primavera.

Esperaba el momento preciso para abrirlas porque para mí Rekorderlig evoca momentos muy lindos de la vida cotidiana en Inglaterra, me hace recordar celebraciones importantes junto a amistades que siguen presentes en mi vida a pesar de la distancia enorme que nos separa. Es hermoso que sentidos como el olfato o el gusto te recuerden momentos o personas que han jugado un rol importante en la vida, se vuelve poderosa la memoria cuando nos recorre el cuerpo entero.

Rekorderlig es una sidra sueca de sabor dulce y refrescante. Cuando viví en Inglaterra pude probar otras marcas de sidra, como Strongbow o Bulmers, pero a mi gusto ninguna se compara en sabor a Rekorderlig. Obviamente esto es una mirada muy personal que conlleva un valor emocional, pero hasta ahora no he conocido a alguien a quien no le haya gustado una dulce Rekorderlig helada en verano o a temperatura ambiente en invierno.

Hoy saqué la botella de Strawberry-Lime del refrigerador, la abrí con cuidado, inhalé su aroma frutal característico y serví la mitad en un vaso. Mi esposo quiso tomar la mitad restante directo de la botella “para recordar los buenos tiempos”, me dijo.  La bebimos lento, disfrutándola, riendo al recordar anécdotas graciosas de cuando bebíamos la misma sidra en el living de nuestra casa en Birmingham. El sabor se sintió exactamente igual y el pecho se me llenó casi al instante de buenos deseos por quienes nos ayudaron tanto en esos años extranjeros. A pesar de que hace tiempo que no escribía acá, sentí que tenía que escribir esto, que tenía que contarles que existe una bebida que me transporta, que me obliga a agradecerle a la vida por las experiencias vividas y por quienes han estado ahí para vivirlas conmigo.

Pueden encontrar información sobre sus puntos de venta en su página de Facebook.

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