Meditación en un minuto

¡Hola a todas y todos!

Como ya sabrán, llevo algunos meses tratándome por depresión severa.  A veces tengo días buenos y otras veces tengo días malos; y lo más lamentable es que no depende de mi voluntad ni de mi ánimo.  Es una enfermedad como cualquier otra y a nadie se le ocurriría pedirle a alguien con neumonía que sonriera más porque así se le va a pasar, ¿verdad?  Bueno, pasa lo mismo con la depresión.

Les cuento que hace algunas horas estábamos super bien con mi esposo y una amiga tomando desayuno en un café muy lindo frente a una playa de Nha Trang en Vietnam y una conversación comenzó a hacerme sentir muy mal.  La razón principal fue que olvidé tomarme el medicamento a la hora correspondiente, por lo que mis reacciones frente a ciertas situaciones se incrementan y no tengo un buen manejo de ellas.  Me tomé la pastilla de inmediato, pero de todas formas comenzaron a aparecer los que yo llamo “pensamientos feos”, que son básicamente ideas suicidas y pensamientos autoagresivos, diciéndome a mí misma que no valgo nada o que no he logrado nada en la vida.

Mi esposo me apoya en todo momento y le estaré siempre agradecida por ello.  Una vez que volvimos al lugar donde estamos quedándonos, me propuso que intentara calmarme sin el medicamento de emergencia que tengo para casos de ansiedad extrema.  Conversamos, me masajeó las sienes, me dejó llorar y finalmente me comentó que podría probar con el método de la meditación en un minuto, ya que le funcionó en un día que fue especialmente estresante para él.  Lo intenté y me funcionó de maravilla, así que quiero compartirlo con ustedes, sobre todo si no tienen experiencia meditando.

Cuéntenme si lo hacen y si les funciona.  Y compártanme si tienen algún método en especial para meditar o para volver a sentirse mejor cuando nos atacan los dementores.

¡Un abrazo!

Anuncios

Primera semana en Japón

Toriis en Fushimi Inari

Mañana vamos a cumplir una semana desde que llegamos a Japón y ha sido una montaña rusa de emociones.  De cierta forma, Japón me ha devuelto el sentir cosas: he sentido alegría al volver a ver a la Satoko y al compartir este viaje con Martín, rabia porque esta enfermedad me ha impedido apreciar algunos momentos del viaje que otras personas darían lo que fueran por vivir y quizás yo no les he dado la importancia que merecen, pena por algunos desacuerdos con Martín (desacuerdos que van a ocurrir siempre y con todo el mundo, simplemente porque somos seres humanos distintos).  Y asimismo, Japón me ha hecho sentir en una lucha constante entre la vida y la muerte, en lo afortunada que soy de estar en este país y lo sencillo que sería tomarme de una las treinta pastillas de clonazepam y clotiazepam que me recetan para poder dormir sin pesadillas.Pero por otro lado, he conocido una parte de la espiritualidad de este país, una espiritualidad que mayormente los mueve entre el budismo y el sintoísmo, siempre en sintonía con la naturaleza y con los dioses que gobiernan sus vidas.  Dentro de esta espiritualidad, conocí a Kitsune, el zorro de nueve colas que es el mensajero de los dioses y Dios en sí mismo haciéndose carne para acercarse a los humanos.  Lo conocí en Fushimi Inari, el santuario sintoísta edificado en su nombre, en donde lloré y lloré al pasar bajo los mil toriis que te llevan a la cima de la Montaña Inari.  Fueron 4.2 kms. de un llanto que evocaba dolor por experiencias pasadas, fragilidad por sentirme vulnerable entre todos los japoneses y turistas que visitan el santuario y alegría por estar siendo capaz de sentir algo nuevamente, de sentirme humana y de poder expresar mis emociones a pesar de la cantidad de medicamentos que estoy tomando.  No ha sido un viaje fácil, no fue el viaje de vacaciones felices que soñé porque simplemente no me encuentro en condiciones mentales para apreciarlo.  No quiero sonar malagradecida, sé cuánta gente quisiera estar en mi lugar, pero tampoco fui yo la que escogió caer en depresión severa.

Realmente espero que los dioses de todas las religiones me oigan y me ayuden a sanar estos neurotransmisores defectuosos.  Partiré por tatuarme a Kitsune, que fue quien me acunó en sus brazos, me hizo sentir calor en el pecho y me produjo un llanto incontrolable que me recordó que no soy mi trabajo, no soy mi profesión, no soy la ropa que uso, ni el maquillaje que me pongo, ni la plata que tengo en el banco. Simplemente soy una persona que busca ser feliz y hacer feliz a los demás con mis acciones. Tengo fe en que mientras tenga eso claro y Kitsune esté en mi muñeca para recordármelo, los sentimientos de autoagresión se irán yendo poco a poco.

No pretendo hacer de este blog un espacio lleno de felicidad y reviews de maquillaje porque creo que las personas somos mucho más complejas que eso, pero están en todo su derecho a dejar de seguirme si buscan algo más ligero y entretenido de leer.  Tampoco pretendo recibir comentarios lastimeros ni de odio, porque lo que escribo es lo que siento y es absolutamente honesto y espero que lo entiendan así.

Un abrazo desde la tierra del sol (re)naciente.

Inari Kitsune

10 signos de depresión

Cuando fui a visitar a la psiquiatra para pedirle algo contra el estrés y me sorprendió con que no era estrés sino depresión, quedé marcando ocupado.  Y obvio, si uno se forma toda una idea mental de cómo va a lidiar con sus problemas y termina yéndose con problemas nada que ver.  Sí, aún me da rabia el diagnóstico, pero ya está requetecontra confirmado.

Pero en fin, como les contaba en ese post, la psiquiatra me entregó una tarjeta que decía “10 signos de depresión”.  Además del ataque de risa, en ese momento me llamó la atención que la tarjeta decía “Fuente: CIE-10”.  Busqué esta organización secreta y en realidad no es ninguna organización secreta, y es super fome porque sólo significa Clasificación Internacional de Enfermedades (Trastornos mentales y del comportamiento, CIE-10).

Bueno, de todas formas, logré dar con los 10 signos para poder compartírselos.  Acá van:

Primero, hay que identificar un episodio depresivo.  Para el área de la salud mental, el episodio depresivo implica presentar dos de estos tres síntomas generales:

  • Ánimo o humor depresivo no habitual en el paciente, constante durante todo el día y mantenido en el tiempo de forma casi constante.
  • Pérdida o ausencia de interés por actividades anteriormente placenteras.
  • Aumento de la capacidad de fatiga, o pérdida de la vitalidad habitual.

Luego, la gravedad del episodio depresivo va a depender de la presencia de los siguientes signos:

  • Estado de ánimo depresivo, de duración no inferior a dos semanas.
  • Situación no atribuible al empleo de sustancias psicoactivas o a la presencia de algún trastorno mental orgánico.
  1. Disminución o desaparición del interés y la capacidad de disfrute por las cosas que anteriormente resultaban placenteras.
  2. Ausencia de respuestas emocionales ante eventos que, generalmente, suelen desencadenar reacciones.
  3. Alteraciones del sueño: es especialmente frecuente la incapacidad de conciliar el sueño (insomnio de conciliación), la de mantenerlo durante más de dos horas consecutivas (insomnio de mantenimiento), o despertarse al menos dos horas antes de la hora prevista.
  4. Empeoramiento progresivo durante el día del humor depresivo.
  5. Aparición de lentitud en las funciones motoras o agitación.  Disminución de la capacidad de concentración y pensamiento. Suele acompañarse de falta de decisión.
  6. Disminución del peso corporal por descontrol alimentario (aumento o descenso marcado del apetito) de al menos un 5% en el último mes evaluado.
  7. Disminución marcada o ausencia de apetito sexual.
  8. Pérdida de la autoestima y de la confianza en uno mismo. Sentimiento de inferioridad no justificado prolongado en el tiempo.
  9. Auto-reproches constantes y desproporcionados con sentimiento de culpa excesiva e inadecuada.
  10. Pensamientos de muerte o suicidio recurrentes, incluyendo tentativas.

Está de más decir que si  ustedes o alguna persona cercana tiene dos de los tres síntomas de episodio depresivo y algunos de los 10 signos, deben buscar ayuda de un especialista urgente.  Afortunadamente mi problema de salud se encuentra en el AUGE-GES, por lo que me sale mucho más barato el tratamiento completo (incluyendo atención psiquiátrica, psicológica y medicamentos).  Avísenme si necesitan que los oriente con respecto a los procedimientos del AUGE-GES.

Espero de todo corazón que no tengan que pasar nunca por esto.

Un abrazo.

Primer diagnóstico.

Yo sé que se dieron cuenta de que desaparecí.  Estuve ausente por meses, y no sólo del blog, estuve ausente de mi propia vida.

Resulta que hace meses que empecé a dar vueltas en un espiral de desánimo, de cansancio, de desgano, y cuando me vi sobrepasada por las presiones de mi trabajo decidí ir al psiquiatra para que me diera algún remedio para volver a mi vida normal.  Patúdamente me había autodiagnosticado estrés porque todos los síntomas calzaban, además me había dado colon irritable por primera vez en mi vida y durante la última semana había vuelto el herpes en mi labio.  ¡Tenía que ser estrés!

Entonces luego de lograr abrir la puerta de la consulta, de ver que la psiquiatra era una señora media cuicona que le hablaba al computador y no me miraba, luego de comentarle algunos de mis síntomas sin que me hubiese preguntado y luego de responderle cosas raras como qué número de hija soy, lancé el motivo de mi consulta.

-Necesito que me recete algún tranquilizante porque tengo estrés- le dije, patuda, patuda, mil veces patúdamente a la psiquiatra.
-¿Y a ti quién te dijo que tenías estrés?- me respondió, bajándome los humos.
-Es que es como obvio: me dio colon irritable, me salió un herpes, me desespero los domingos antes de ir a trabajar… estoy segura de que es estrés, ¿qué más va a ser?

La psiquiatra, que claramente se veía más loca que yo, aunque ahora ya no estoy tan segura de eso, rebuscó entre sus papeles y me entregó una tarjeta cuyo título decía “10 signos de depresión”.  Yo me reí en su cara.

-No tengo depresión- le dije. Yo tuve depresión cuando niña y esto no se siente como eso.

-Dime cuántos de los diez signos tienes y hablamos.

Y los tenía todos.