Sal, azúcar y grasas… tremendas tentaciones!



Ayer estaba hablando con Khoa en la casa y le estaba contando sobre Insanity y ciertos sacrificios que pasan a ser parte de tu vida cotidiana. Es cierto que llevo un poquito más de dos semanas en esto, pero cuando se me mete algo en la cabeza lo llevo hasta el final. De hecho, comprometerme con ser vegetariana fue algo parecido a esto, una decisión repentina, de un día para otro.
Khoa es una chica vietnamita que conocí acá en Inglaterra. Somos compañeras de magister y hace poco se vino a vivir a la casa con nosotros. Como nos conocíamos de antes no ha sido difícil acostumbrarnos a la vida juntos y es frecuente que hagamos planes para salir a pasear o juntarnos a comer. Khoa cocina exquisito y nunca se ha complicado con mi vegetarianismo, yo diría que incluso ha ayudado a que me muestre todas las bondades de la cocina asiática vegetariana.
Los sacrificios de los que estábamos conversando tenían que ver con dejar de comer ciertas cosas, específicamente azúcar refinada, sal y grasas y todas las cositas ricas que los incluyen, como chocolates, pastelitos, papitas fritas. Khoa me comentaba que se le hace muy difícil no comer chocolates, porque considera que es muy sencillo comerse un chocolate y ponerse feliz. Coincidencias de la vida: otra amiga, la Tam, me comentaba que su adicción al azúcar se reflejaba en comer cosas dulces cada vez que se sentía mal, entonces básicamente usa bombones y pastelitos como paliativo para todos los males.
Yo me preguntaba, ¿será tan así? Recuerdo autoengañarme diciéndome a mí misma que si me comía un cuadradito más de chocolate eran más calorías para el invierno, casi como si fuera un remedio para pasar el frio, pero no creo haber usado dulces para pasar la pena. Pensaba que era el prototipo de persona tristona tipo Bridget Jones abandonada por Daniel Cleaver, viendo películas, detrás de una montaña de pañuelitos desechables, con un tremendo pote de helado o, en su defecto, barras de chocolate por doquier. Y al parecer es cierto, las personas ingieren azúcar para sentirse mejor, como una droga.
Como M y yo estamos ejercitando, la Khoa pensó que sería buena idea aprovechar la vibra deportiva que ronda la casa y decidió unirse a practicar Insanity conmigo.  Cuando le mencioné que además de ejercitarme con Insanity yo estaba comiendo de acuerdo a la guía nutricional me dijo que ella simplemente no podría hacerlo, que intentaría, pero que ya sabía de antemano que no sería capaz de eliminar el azúcar, la sal y las grasas de su dieta diaria.
¿Ustedes se sienten adictos o adictas al azúcar también? ¿Su adicción va más orientada a lo salado o a las grasitas? ¿O la vida sana puede más que todo eso y ya se despidieron de estas tentaciones?
Anuncios

Insanity – Día 14

insanity-workout-review

Llevo dos semanas haciendo Insanity, mañana comienzo la semana 3 de acuerdo al calendario (link más abajito). Mi meta es bajar un poco la guatita sin perder las curvas y mejorar mi agilidad, flexibilidad y resistencia. Quise comenzar luego de darme cuenta de que me cansaba demasiado caminando 20 minutos a la U, lo que claramente no es normal para una persona sana.

Hace un tiempo me inscribí en un gimnasio que queda cerca de la casa, pero no me motivaba tanto ir y los únicos días que iba en serio era a hacer aquarobics con puras viejitas del barrio. En el gimnasio tenía una rutina armada por un entrenador, pero aún así no se me hacía entretenido entrenar ahí y sentía que no avanzaba.

No recuerdo bien cómo llegué a Insanity, pero creo que lo que más me motivó fue que las rutinas estuvieran diseñadas de acuerdo a un calendario y que se esperara ver resultados de acuerdo a un plazo establecido, que son 63 días. Claramente es un reto agregar 45 minutos de tu día a hacer algo que ya sabes que va a hacer que te canses horriblemente, pero se siente bien hacer algo distinto considerando que nunca he sido muy amiga del ejercicio. Además, pensé que sería buena idea hacerlo ahora considerando que sólo estoy estudiando y no tengo que dedicarle tiempo a trabajar.

En cuanto a Insanity, brevemente resumo que se compone de 14 videos y el calendario que te indica qué rutina corresponde cada día. La idea del programa es ejercitar durante 6 días seguidos y descansar al séptimo. El día 4 de cada semana es un día de recovery, en el que se hacen ejercicios tipo pilates y el cuerpo se recupera del ejercicio tipo cardio de los días anteriores. Cada dos semanas se hace un fit test, que sirve para medir el progreso completando una serie de ejercicios, contando cuántas veces eres capaz de hacerlos en 1 minuto.
Los primeros tres días de Insanity fueron los peores para mí. Quedé muerta después del día 1, que fue fit test, para qué decir los siguientes dos. No podía caminar normalmente sin sentir un dolor horrible, sobre todo en las piernas, pero ahora se me ha hecho muchísimo más soportable. Lo bueno de las rutinas es que Shaun T todo el tiempo te está animando diciéndote que tú puedes, que sigas adelante, que no te rindas… pero también te dice que puedes descansar si te cansas, que pauses para tomar agua si lo necesitas y así.
Al mismo tiempo que yo me embarco en esta aventura con el ejercicio, M. está haciendo ejercicios con BodBot, una app que te arma rutinas de acuerdo a lo que quieras lograr, entonces básicamente estamos comparando cuál de las dos rutinas nos brinda mayores beneficios. Según M., yo estoy ejercitando más con Insanity que él con BodBot, así que la última noticia es que le pidió a BodBot que subiera la intensidad de las rutinas.
Además de hacer los ejercicios, nos dimos cuenta de que estábamos comiendo muy chanchamente, del estilo de tres pizzas por semana con sus respectivas papas fritas y bebidas. Muy vegetariana seré, pero no estaba comiendo ensaladita solamente y confieso que durante varios meses tuvimos un tesoro de galletas y chocolates en el último cajón de la cómoda escudándonos en que teníamos que sobrevivir el invierno inglés.
Insanity viene con una guía nutricional que te ayuda a comer más sanamente y a darle al cuerpo lo que necesita para completar el programa. Se enfoca en comer 5 comidas diarias compuestas en su mayoría de 40% de proteínas, 40% de carbohidratos y 20% de grasa.
Hace una semana empezamos a comer de acuerdo a la guía y lo más terrible, al menos para mí, ha sido la casi inexistencia de azúcar y sal en las comidas. Tuvimos que despedirnos de un montón de cosas que nos gustan y empezar a ceñirnos a las recetas de la guía. Lo bueno es que las comidas son ricas, o al menos ya les he encontrado la gracia.
La primera semana mantuve el mismo peso pero reduje medio centímetro de cintura y cadera, lo que considero que es harto. Mañana me toca fit test, así que ahí veremos cuánto he avanzado en resistencia y agilidad.