Mi experiencia: 7 años usando la copita menstrual

Advertencia: El siguiente post contiene lenguaje explícito respecto a mis períodos menstruales y mi experiencia con copas menstruales de diferentes marcas.

La relación más larga que he tenido, además de la relación con mi señor esposo, ha sido con la copita menstrual.  La he usado por casi siete años y jamás se me ocurriría volver a usar toallas higiénicas o tampones.  En este post quiero contarles toda mi experiencia usando copitas, por si quieren considerar esta alternativa para sus flujos menstruales, contándoles qué es una copa menstrual, cuáles son mis razones para utilizarla, así como comentarles mi experiencia con las dos copitas que he utilizado en este tiempo.

¿Qué es una copa menstrual?

La copa menstrual consiste básicamente en recipiente flexible que se introduce en la vagina y recoge la sangre menstrual, impidiendo que entre en contacto con el aire. Al quedarse la sangre menstrual todo el tiempo dentro de la vagina, se evita el proceso de descomposición que sí ocurre con las toallas, lo que puede acarrear malos olores e infecciones.  Es importante que la copa menstrual que decidas usar sea de silicona médica (la misma que usan para las sondas), ya que es el único tipo de material flexible que no genera problemas al introducirlo en el cuerpo humano.  Además, no permitas que tu copa contenga colorantes, suavizantes o algún otro tipo de aditivo que pueda generar alergia.

Imagen de Lunette.com

La forma de utilizarla es introducirla en la vagina. La copa es flexible, por lo que se dobla permitiendo su inserción. Una vez  dentro de la vagina la copa se abre y se adhiere a las paredes por succión. Sí, como un sopapo.  Una vez en su lugar la copa no se mueve, independiente de los movimientos que realices, por lo que puedes hacer deporte, nadar, bailar y realizar prácticas sexuales que no involucren penetración vaginal (sólo si es que tus períodos menstruales no son dolorosos, obviamente).  Para vaciarla debes introducir un dedo para romper la succión, sacarla y vaciar la sangre menstrual. La idea es enjuagarla con un poco de agua y volver a introducirla por otras horas más.

Mis razones para usar la copita menstrual

Como mes contaba, luego de estos casi siete años usando copitas menstruales, reafirmo en cada ciclo que jamás volvería a usar toallas higiénicas o tampones.  Es más, cada vez que paso por el pasillo de los productos para el período menstrual, me viene una sensación de asco asociada a lo desagradable que me resultaba tener que sentir la toalla pesada por la sangre recogida, el olor penetrante de la sangre al contacto con el aire y la irritación en la piel de mis muslos por el material de las toallas.

Con los tampones mi experiencia no fue mucho mejor. Cada vez que insertaba uno recordaba las advertencias acerca del síndrome de shock tóxico, y contaba las horas exactas para removerlo. Además, rogaba por no desarrollar una infección vaginal por la sequedad que producen (recordemos que los tampones no distinguen entre sangre menstrual y fluidos vaginales normales, simplemente absorben todo).

Lo que me atrajo de la idea de usar la copita fue optar por una alternativa ecológica a los métodos convencionales de protección sanitaria.  Imaginen el número de toallitas o tampones que usamos en cada ciclo y multipliquémoslo por todas las mujeres que nos rodean, entre familiares, amigas, compañeras de estudio o trabajo, etc. El número de kilos de basura que generamos es gigante.  De hecho, según el sitio Copita Menstrual, cada cien mujeres menstruantes se producen aproximadamente 6500 kilos de basura al año.

Además, al ser reutilizable por varios años, el ahorro económico es considerable.  No recuerdo el valor de las toallas higiénicas hace siete años, pero redondeemos en $4.000 pesos chilenos mensuales entre toallas diurnas y nocturnas.  En un año habré ahorrado $48.000 pesos chilenos, y en siete años $336.000 pesos chilenos (casi 500 dólares), el equivalente a un notebook barato.  No sé ustedes, pero yo considero que es un ahorro increíble.  Además, no estoy sumando el valor de los medicamentos que me he ahorrado con las infecciones por humedad que he prevenido por usar la copita.

Por otra parte, cada vez que usaba toallas sentía que andaba “mudada”. Así, tal cual. Como si anduviese con un pañal gigante y constantemente tuviese que preocuparme de si me manché la ropa. Las sentía todo el tiempo, y en verano me resultaban particularmente incómodas. La copita no se siente, varias veces he olvidado que está ahí, y olvidarme de vaciarla por varias horas no va a causarme síndrome de shock tóxico porque no está interactuando con ningún otro elemento químico como el que traen los tampones.  Como soy profesora, necesito estar de pie y moverme por la sala, por lo que necesito algo que me permita sentirme cómoda y tranquila mientras trabajo.

Así que, en resumen, mis razones fueron: higiene, ecología, economía y tranquilidad.  De hecho, mientras escribo esto, siento que son razones maravillosas para preferir un producto por sobre otro, y son razones que pocas veces se presentan en la sociedad de mercado en la que vivimos.

Mi experiencia con Mooncup UK

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Imagen de Mooncup.co.uk

La primera copita que usé fue de la marca inglesa Mooncup UK.  La compré en Japi Jane hace siete años y sigue en perfectas condiciones.  Mooncup tiene dos tallas, yo compré la talla B para mujeres menores de 30 años o que no hubiesen tenido hijos por parto vaginal aunque ya tengo 30 y la seguiré usando hasta el infinito. Fue importante para mí saber que la talla corresponde a la calidad del piso pélvico, que va disminuyendo con la edad y con el parto, y no al volumen de flujo menstrual como yo pensaba.  Además, las toallas higiénicas son sumamente engañadoras, porque hacen parecer que el período es más abundante de lo que realmente es.

Recuerdo que la Mooncup venía en una caja pequeña, con una bolsita de tela para guardarla y un manual de uso.  El manual indicaba las dos típicas técnicas de doblado de la copa para una inserción más sencilla, así que probé ambas y me quedé con la forma de flor.

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Inserción de la copa menstrual usando el doblado en forma de flor.

Cuando la inserté la primera vez noté que quedaba parte del “palito” un poco afuera, así que corté alrededor de un tercio. Me costó acostumbrarme, porque lo corté muy recto y me pinchaba, así que corté otro tercio más y finalmente me quedó menos de medio centímetro de palito. En realidad, el palito me sirve sólo para sentir dónde está la copa cuando quiero retirarla, ya que no es recomendable tirar la copa para romper la succión.

He usado la Mooncup por un poco más de seis años y nunca he tenido problemas con ella. Es una copa básica fabricada con silicona médica incolora, y según he leído, en cuanto a longitud, es una de las más cortas del mercado, lo que podría explicar por qué le resulta cómoda a mi útero en retroversoflexión. Durante los años que la he usado se ha tinturado levemente de amarillo, posiblemente por el hierro de la sangre, pero no es algo que me incomode.  De todas formas, personalmente prefiero eso a saber que estoy introduciendo elementos con blanqueadores, como los tampones; o colorantes, como copas de otras marcas.

Mi experiencia con Copita Menstrual

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Imagen de CopitaMenstrual.cl

A principios de este año tuve la posibilidad de conocer la Copita Menstrual, que es una copita de diseño y fabricación chilena.  Me llamó la atención conocerla, pues me parecía una buena alternativa a la Mialuna.  No he probado la Mialuna personalmente, pero algunas amigas me han comentado contras de la marca, como que el colorante de algunas copitas tinturadas les ha causado alergias, o que el material de la copita es demasiado blando por lo que no se abre completamente y les genera filtraciones de flujo.  Por ahora no pretendo comprar la Mialuna para probarla porque con la Mooncup y la Copita Menstrual tengo más que suficiente, pero quizás en el futuro la pruebe para darles una opinión más informada y de primera fuente.

Volviendo a la Copita Menstrual, me parece que es muy similar a la Mooncup, sobre todo en su simpleza.  También es una copa básica, fabricada en silicona médica incolora.  Tiene talla única, lo que también facilita las cosas, ya que por su flexibilidad creo que se adapta a todo tipo de cuerpo.  A pesar de ser milímetros más larga que la Mooncup, no me ha molestado.  Al igual que a la Mooncup, a la Copita Menstrual también le corté el palito, así que realmente se parecen mucho.  A mi juicio, las sutiles diferencias entre ambas está en la estructura de las copitas, que paso a contarles a continuación.

Comparación Mooncup UK vs Copita Menstrual

Como les comentaba, estéticamente ambas copitas se parecen mucho. Ambas son copas básicas de silicona médica incolora. Estructuralmente, las paredes del “cuerpo” de la Mooncup son más gruesas que las de la Copita Menstrual, por lo que la Mooncup es más rígida y se abre de inmediato una vez dentro.  El cuerpo de la Copita Menstrual es más flexible, pero el borde de la copa es bastante rígido, por lo que la copa entera mantiene su forma, lo que encuentro genial.

Tengo la Copita Menstrual desde marzo de este año y he intentado ir alternando su uso para ofrecerles una opinión más honesta.  Sin embargo, estos últimos cuatro meses me he dado cuenta de que he preferido usar la Copita Menstrual por sobre la Mooncup por una razón muy sencilla: la apertura de la Copita Menstrual dentro de la vagina es más controlada que la de la Mooncup.

Me explico: como la Mooncup es más rígida que la Copita Menstrual, al abrirse dentro de la vagina lo hace muy rápido, por lo que a veces me sobresalta o me molesta levemente.  La apertura de la Copita Menstrual es más lenta, por lo que no se siente tan fuerte como con la Mooncup.  Igual puede ser porque he dejado de tomar pastillas anticonceptivas y quizás estoy más sensible, pero prefiero que conozcan mi opinión real.  Además, considero que la Copita Menstrual es más manipulable y flexible, especialmente para mujeres que están recién comenzando a usar la copita.  De todas maneras, me encantan las copitas de ambas marcas y no creo que me deshaga de la Mooncup ni que adquiera ninguna otra.

¿Dónde las encuentro?

  • Mooncup: Desde Chile puedes comprar la Mooncup online en Carethy a un valor aproximado de $20000 pesos chilenos; o en su sitio web oficial a un valor aproximado de 26 euros ($18500 pesos chilenos aprox) con envío incluido.
  • Copita Menstrual: Puedes comprar la Copita Menstrual online en su sitio web oficial a un valor aproximado de $17000 pesos chilenos. En regiones, puedes encontrarla de acuerdo a su red de distribuidoras.

 

Si tienes alguna pregunta, no dudes en hacérmela en los comentarios.

¡Un beso!